domingo, noviembre 13, 2011

La noche de los gurúes

Publicado en el diario El Territorio SAICyF de Posadas, Misiones. Página 18.

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Sábado 12 Noviembre de 2011



La noche de los gurúes se trató de la sumisión de las políticas Estado a manos de la economía e inició en Argentina con "el rodrigazo", ocurrido en junio de 1975, con el nombramiento de Celestino Rodrigo en el Ministerio de Economía de la Nación. Rodrigo estuvo un mes en esa cartera y su política propuso un mega-ajuste devaluatorio. La tónica: ajustar cinturones. La intensa noche de gurúes, con el tiempo, supo de episodios trágicos durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983); vio hiperinflación; provocó privatizaciones de empresas estatales argumentadas por el principio de eficacia económica; indujo al retiro voluntario de miles de empleados del Estado, muchos de ellos ahogados, a la postre, en el ancho mar del olvido de los desocupados; se enteró de devaluaciones, marginación social, aumento de la brecha entre los que más y menos tienen; hasta que la madrugada de esa noche tecnócrata explotó en las manos del gobierno del presidente De La Rúa y las manchó de sangre con la muerte de 21 personas en Plaza de Mayo.En 2002, esa despiadada noche festejó en el Congreso el default de la deuda. Todo ocurrió bajo la dirección de un modelo, al calor del neoliberalismo. Los gurúes urdieron un plan de ejercicio irresponsable de la libertad por la sed de lucro. La mirada peyorativa de la participación del Estado en la economía desechó la idea de bien común, justicia social y de un Estado garante de los derechos naturales de sus ciudadanos, basamento de los derechos humanos. Con la revalorización financiera consolidada en los noventa por la especulación en el mercado de capitales, los gurúes ganaron el primer plano en la economía y fueron representados por lo peor de la codicia dantesca; así descorcharon su mejor y más caro champán para festejar entre otras cosas la fuga frenética de capitales. La dimensión histórica de la problemática refiere que el Estado debió tomar las riendas de la economía como un imperativo moral toda vez que tuvo que figurarse el resultado eventual: crecimiento de la pobreza y marginalidad.Así el Estado reasumió en 2003 el rol director de la economía, siendo el policía o gendarme protector de la libertad y de los bienes de todos, incluso de los agentes económicos, pero disconforme el liberalismo cuestionó el cómo y con sus argucias acusó al Estado de totalitarista. El tópico del choque entre la economía y el Estado se resuelve con una precisa determinación filosófica del concepto de Estado subsidiario garante del bien común público y guiado por la justicia social. Esa idea se desarrolla en la doctrina social de la Iglesia Católica. Básicamente, la subsidiaridad consiste en que el Estado no debe hacer lo que pueden hacer los particulares, fomentando la actividad económica o disminuyendo su marcha para evitar situaciones inicuas. El bien común público es el fin al que debe tender el Estado para el bienestar y progreso de los habitantes y sobre eso se expresó el Papa Pablo VI en la encíclica "Populorum progessio". Y Argentina lo reconoció legalmente mediante la clausula de progreso del inciso 19 del artículo 75 de la Constitución. La justicia social refiere al respeto por los derechos sociales, también reconocidos por la Constitución; no obstante, la justicia social en grado superlativo importa un valor permanente por el respeto de la dignidad humana y así lo manifiesta el Papa Benedicto XVI en "Caritas in veritate" cuando afirma que la caridad en la verdad es el don al que está llamado el hombre. Y además, que en el mercado se produce el encuentro de personas sin olvidar la función social que debe tener el tráfico de bienes y servicios en la relación de consumo. Por esas ideas puede observarse que la problemática de la política y de la económica es una realidad compleja, dicotómica e irreductible. Y así acusan los conflictos actuales en la Comunidad Europea, con los indignados de España y la crisis financiera en Grecia; sin olvidar a Estados Unidos, el centro del sufrimiento globalizado de la tecnocracia, cuestionada por una movilización de jóvenes residentes -muy pocos inmigrantes-, ocurrida en octubre pasado, en la gran manzana de Wall Street donde el Alcalde de Nueva York ordenó a la Policía desactivar el reclamo de presión fiscal a los brookers. En el país del Norte, el panorama de esa movilización quizá sea atendida por el Estado para guiar activamente a la economía y compatibilizar derechos económicos y sociales; y de ese modo, deberá buscar otro medio para financiar su figura de sheriff mundial, que permite que sus brookers tomen riesgos temerarios por el afán de lucro.En Argentina, el panorama del modelo progresista propuesto por el gobierno re-asumió el mandamiento moral del Estado en la participación de la economía. Más aún, con las medidas sobre el régimen impositivo en el comercio exterior y con la última medida referida a la compra-venta de divisas. Así, en una situación regular de mercado, el Estado no debería violar el principio de subsidiariedad. Además, debería inclinarse a una economía de base ancha que diversifique las actividades productivas de sus agentes económicos, quienes deberían esperar nuevas medidas en las que el Estado consolide su participación como actor de la economía; sin olvidarse de la oportunidad de afianzar el nodo de exportación de oleaginosa y paulatinamente agregar valor a esos productos requeridos por la comunidad internacional, principalmente, por China.
(*) Investigación documental para la materia Seminario de Reflexión Jurídica y Ciclo de Síntesis de la Facultad de Abogacía de la Universidad Católica de Santa Fe. Tutor del seminario: Profesor Ignacio Mendoza


Jorge Lucas CabralEstudiante de abogacía

lunes, abril 07, 2008

El derecho del enemigo


A mitad del camino de la vida no tan perdido me encontraba cuando descubrí la senda que tenía por errada. Al principio del sendero noté cosas de las que quizá en otro momento no me hubiera percatado. Un sujeto se me presentó como enemigo, nada más que tenía aspecto de buen tipo; él guió mi rumbo dentro de una manada de bestias embravecidas que eran arengados en pleno acto de gobierno,creo que era la conducta de gobierno para medir popularidad. Las bestias transpiraban; y las palabras de bipolaridad cargaban la idea visceral de que los que no están son enemigos. Creo que nada más diré de esa situación porque la imagen puede decir un poco más de cosas que las palabras que escriba. Para lo sucesivo queda la explicación del amigo y del enemigo.

viernes, marzo 07, 2008

Una noche en la altura

Luego de varios días a la espera de algo divertido una noche me sorprendió en la calle Jaén de La Paz, a 3800 metros sobre el nivel del mar. Las jornadas anteriores en el altiplano boliviano se esfumaron entre paseos de compras y recorridas en complejos turísticos. Esa noche fue algo curiosa: me encontré bailando una danza que desconocía por completo frente a unas 100 personas que, lógicamente, tampoco conocía. Sin deprimir a los presentes y subiendo sus estados de ánimo, poco a poco, los bailarines prepararon la escena para el acto principal.
Los endemoniados danzantes de El Alto paceño se vistieron con diversas túnicas para representar la diversidad de Bolivia, que tiene ríos en las alturas y playas en el llano. Y que también tenía tanto metal precioso que España podría haber construido un puente desde América hasta la península, según comentan Las venas abiertas de Eduardo Galeano. Y que tiene chaco, amazonía, coca y narcotráfico. Sin embargo, los bailarines cubrieron de energía indígena el tablado quizá sin saber nada de eso.
Transcurrieron los actos y tal vez pensé en quedarme a vivir para siempre ese momento. Pero decidí volver al mundo real, al material para contar la historia. Una noche en la altura: una historia demasiado material.

jueves, marzo 06, 2008

Inseguridad: ¿una sensación?

Un vecino de Posadas habla de inseguridad azotado por el tormento de no tener certeza sobre cuál será el futuro de sus bienes, o de su persona, si un buen día un ladrón entra en su casa. Un comerciante habla de inseguridad cuando otro delincuente entró en su negocio y se llevó todo cuanto encontró a su paso. Una madre posadeña habla de inseguridad cuando su hijo murió sobre el asfalto en un choque, o tal vez en un boliche. Un abogado de tierra colorada habla de inseguridad cuando las reglas de la judicatura a veces se cumplen y otras veces no. Un empresario extranjero habla de inseguridad cuando no quiere invertir en Argentina. Los amantes viven inseguros por temor de que su furtivo vínculo sea descubierto.
¿Qué mal es el que fustiga cruelmente a la sociedad cuando siente inseguridad? ¿Qué secuelas sufren los ciudadanos, estoicos contribuyentes de un Estado con superávit, por la falta de certezas que domina la cosa pública? ¿Qué no hizo la comunidad para que un ladrón sea lo que es? ¿Qué dejó de hacer esa madre para que su hijo muera sobre el asfalto? ¿Qué dejó de hacer ese abogado para hablar de inseguridad jurídica? ¿Qué dejaron de hacer los encargados de negocios de Argentina? En definitiva, ¿qué dejó de hacer el gobierno para que Argentina caiga en el desconsuelo de ya no ser? ¿Los amantes, acaso, dejaron de lado sus votos y principios por amor?
Una sensación dice al comprador de una boleta de lotería: “hoy sacas el premio gordo”. Un peinado refinado o audaz genera sensación en una fiesta; también unos hermosos ojos negros generan sensación en esa misma fiesta. Por tanto, ¿se puede decir que se tiene una sensación cuando sucede algo malo? ¿El vecino de la víctima de un robo seguido de violación tiene una sensación de inseguridad? ¿Ese vecino tiene miedo? El miedo, lectores, no es una sensación; simplemente es una perturbación y como tal genera inseguridad, que en ese nivel se transforma en inseguridad psíquica por la angustia y la posibilidad de sufrir.
En el orbe del pensamiento aristotélico, la verdad es igual a la adecuación de la cosa al intelecto. Y si se parafrasea a Juan Domingo Perón se podría decir que la única verdad es la realidad. Sin embargo, eludiendo el debate sobre las profusas posiciones doctrinarias que existen respecto de qué es la verdad, se puede decir que aquí, hoy y ahora la inseguridad es una realidad más que una sensación. Y no se trata de análisis diferentes de la realidad. Por lo tanto, la inseguridad es una realidad verdadera y no una sensación. Y la pregunta, más que un estilo literario, sigue siendo necesaria: ¿qué hace ese representante de los misioneros en contra de la inseguridad en todos sus aspectos?, ¿qué hace la Policía en la lucha contra el delito?, ¿qué puede hacer la comunidad para luchar contra la inseguridad y, específicamente, contra el delito, contra la inseguridad vial, contra la inseguridad jurídica y comercial, contra la inseguridad sanitaria? ¿Qué hace ese representante del sector tabacalero y yerbatero para evitar la inseguridad de sustento de los trabajadores de ese sector? Los vecinos de la ciudad pueden luchar contra el delito previniendo situaciones de riesgo. Los trabajadores tabacaleros y yerbateros, por sus derechos, pueden luchar hasta verter sangre. Esa disputa es una batalla real, demasiado material. Ahora bien, mucho más importante debería ser la labor de las autoridades. Pero la pregunta sigue siendo una necesidad: ¿tienen las autoridades intención de luchar contra la inseguridad? ¿Hay vocación política de luchar con la inseguridad? En materia vial, una cifra de más de ocho mil muertos en accidentes de tránsito durante 2007 en todo el país no demuestra la voluntad de luchar contra la inseguridad vial. En materia de delitos contra la propiedad y las personas, no hay cifras aportadas por el ministerio de Justicia y Seguridad de la Nación. Tampoco por Misiones hay cifras. En materia de inseguridad sanitaria, tampoco hay datos oficiales pero se puede observar la realidad de las personas que atormentadas por el miedo de padecer el mal de la fiebre amarilla intentan vacunarse y cientos de veces no lo consiguen. Así es simple hablar de una sensación en un Estado de Derecho donde la seguridad jurídica parece tan vapuleada por las espurias prácticas de la maquinaria política corrompida por el narcotráfico y todo tipo de inseguridad, que a esta altura pareciera ser la única realidad.

martes, octubre 02, 2007

Destra e siniestra (De Derecha a Izquierda)

La razón y significado de la discusión política por estos días en Argentina está centrada en la determinación de qué grupos representan ideas de derecha o izquierda. De ese modo, el arco opositor del Poder Ejecutivo (que no es la totalidad del gobierno Federal, sino sólo un tercio de él) se conforma desde la centro-derecha con Lavagna, Macri, Sobisch y otros para trasladarse a la centro-izquierda con las prácticas como las de Carrió. No obstante, la distinción entre la díada, para los jóvenes, pasó a ser una cuestión del siglo pasado.
La distinción entre izquierda y derecha es una pelea del siglo XX; en cambio, la confrontación actual de los jóvenes del siglo XXI es la determinación de quiénes están a favor de la libertad, el pluralismo y la tolerancia.
En ese marco, se observa la figura de la senadora, primera dama y candidata a presidenta de los argentinos, Cristina Fernández de Kirchnner. Es una mujer con reconocidos problemas psicológicos quien, además, pareciera que su libido está ubicada en la detentación del poder. Una mujer, que como candidata a ocupar la Jefatura de las Fuerzas Armadas de la Nación, tiene fobia por todo aquel que vista un uniforme y que, seguramente, seguirá con el proceso de desarme de las Fuerzas Armadas, cosa que pone de manifiesto el poco interés por la Seguridad Nacional. Una dama que no se abre a la prensa a manifestar sus ideas ante la presencia de algún periodista.
Ella sólo tiene voceros de prensa que dicen lo que ella quiere. Como primera dama genera la polarización de la sociedad argentina con discursos agraviantes.
Ella es quien obtendrá la mayoría de los votos provenientes de un sector que no conoce. Un sector que no tuvo acceso a su lanzamiento de campaña en el Teatro Colón. Está probado que conforme baja el poder adquisitivo de una persona, en la Argentina, es donde ella gana. Y gana gracias a su marido que reparte planes de beneficio social por doquier. No porque ella tenga una vocación de bien común público.
En todas esas actitudes no hay libertad. No hay pluralismo. Tampoco tolerancia. Lo único que hay es un enarbolar de la izquierda setentosa de la que la senadora pretende sacar rédito político. Por tanto, ¿se puede sostener una discusión del siglo pasado? No, no se puede.
Los jóvenes del siglo XXI deben precisar el contenido que tienen cada una de las ideologías y propender a la tolerancia, contra el autoritarismo; a la libertad, contra el aprisionamiento de las ideas; y al pluralismo,contra el agravio y polarización de una mujer con una patología psiquiátrica. Sólo de ese modo, el Siglo XXI será joven.

martes, septiembre 18, 2007

El fenómeno del desborde de poder

Ningún presidente de la Argentina, desde que volvió la democracia en 1983, delegó alguna función o atribución en otro órgano del Estado Federal que no sea el propio Poder Ejecutivo. Como agravante de esa situación, la Ley 23.309 (Núcleo de coincidencias básicas para la reforma de la constitución) intentó ficticiamente atenuar el poder que detenta el Ejecutivo. Pero lejos de atenuar la figura presidencial le terminó dando más poder.
La reforma constitucional de 1994 otorgó al Poder Ejecutivo la emisión flagrante de Decretos de Necesidad y Urgencia. Así, Carlos Menem, en su segundo mandato resolvió problemas de la praxis política diaria con los DNU. Un ejemplo de esa práctica fue la entrega de las concesiones de los aeropuertos.
También hizo lo propio, pero en menor medida, el medalla de oro de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba, Fernando De la Rúa.
En pleno empalme del siglo XXI, Néstor Kirchnner, interpreta que las materias sobre las que no puede legislar son la penal, tributaria, regimen de partidos y electoral. Todo el resto de las ramas del derecho, reconocidas en la Constitución Nacional, están supeditadas a su revisión.
Y bueno, él legisla en un claro desborde de poder al no tener freno ni de la Justicia ni de los legisladores. Los jueces le temen y el Congreso estará cerrado hasta después de la celebración de los comicios generales. Los jueces apañaron el mamarracho de la inconstitucionalidad de los decretos de Menem que indultó a los Jefes de las Fuerzas Armadas. En esa misma norma presidencial fue indultado Mario Firmenich, pero para él la inconstitucionalidad del indulto no corrió. El "militante" devenido economista sigue, seguramente, viviendo tranquilamente en la región catalán del Norte de España.
Pero la lista sigue, el entonces ejecutor de hipotecas en tierras santacruceñas re-direccionó hace unos días 14 mil millones de pesos del presupuesto anual al ministerio de Planificación a través de un DNU. Por el mismo mecanismo, recortó el beneficio por desarraigo que recibían militares y uniformados en general por prestar servicios a la Nación en el exterior.
Eso es lo que sucede hoy. Pero… ¿qué pasará mañana? Es claro que el matrimonio presidencial intentará alternarse suprimiendo de algún modo ese principio republicano de gobierno para concentrar poder. Y eso redundará en menos control de actos de gobierno y en más co-legislación presidencial (DNU). Sin pecar de pesimismo, está claro que los próximos 20 años de Argentina están signados por la lucha contra el desborde de poder.

jueves, septiembre 13, 2007

“La guerra contra mis demonios”, dijo un peligroso.

A pedido de los que me leen, después de mucho tiempo voy a hablar (con voz escrita) en primera persona. Creo en Dios. Creo en su hijo: Jesucristo. Creo en la Iglesia. Creo en el perdón de los pecados. Creo en la guerra contra los propios demonios. Creo en todo lo que hace el bien y lucha contra el mal. Y también creo en que la guerra es realmente un arte, el arte de la destrucción y de la construcción. Ahora estoy en guerra, por ustedes. Por los que me pidieron una primera persona.
Toda vez que me invoquen con el objetivo de agraviar o de alagar yo me sentiré feliz. Siempre y cuando me entere. Si no me cuentan las cosas no podré saber qué cuestiones debo apoyar.
Toda vez que me invoquen recuerden que mi vida es una guerra. Una que se libra día a día, en la cual muchas veces pierdo. Yo diría casi siempre. La vida me está diciendo no a la tozudez, no a la pertinacia. No a la cabeza dura. Es la misma cabeza que me dio tantas alegrías y tantas desdichas.
Toda vez que me invoquen piensen en mí como un elemento, como una herramienta para la satisfacción de alguien, o alguna ideología. Soy un elemento dispuesto a la solidaridad y a la comunidad. Soy un engranaje de una complicada maquinaria. Soy una tuerca de un sistema que pocos entienden. Esa es mi guerra, servir a un objetivo superior. Algo que me trascienda. Algo que rompa mi inmanencia. Algo que esté por fuera de mí ser intrínseco, que sea extrínseco.
Toda vez que me invoquen analicen si vuestro intelecto está a la altura del mío. Yo no tengo compasión, pese a que soy cristiano. Tampoco tengo misericordia, en el renglón de arriba era cristiano. Debo servir a una inteligencia superior, algo que quizá un simple mortal no pueda entender. O tal vez si lo entiende no quiera aceptarlo.
Toda vez que me invoquen percátense de que nada me importa. No me importa la santificación del trabajo, pero si la tengo que defender lo haré. No me importa la Justicia, pero si tengo que defenderla lo haré. No me importa la política, pero si tengo que estar dentro de ella lo haré. No me importa ser avaro, pero si tengo que serlo lo haré. Ese soy yo. Soy yo en primera persona.
Toda vez que me invoquen los detesto. Me repugna la pestilencia de vuestra mediocridad. Aborrezco la inanidad con la que día a día se sientan sobre el sillón por comodidad. Claro, yo tengo todo. Nada me falta y eso repugna. Me siento en el mismo sillón que vosotros. Pero sigo siendo yo; en cambio, vosotros, son nada más que un ejercicio literario.
Toda vez que me invoquen, ámenme. Soy quien también los puede amar. Yo quiero amar a todos. Pero también sé que no puedo amar a todos. Soy humano, soy de carne y hueso. Soy lujurioso. Soy inacabado y, por tanto, imperfecto. Soy yo, en una peligrosa primera persona, en una contienda contra mis demonios.
Por eso, nunca había escrito de mí. Quizá no lo vuelva a hacer.

La cifra negra del delito

Esta es una nota publicada por mí, en el diario El Territorio el 14 de junio de 2007 en la página de opinión.
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La cifra negra de la delincuencia domina la ciudad
"No se pretende criminalizar la pobreza, sino ejemplificar el rango social con mayor tendencia a la comisión de delitos"
La cantidad de hechos delictivos no denunciados, según la doctrina penal, constituye lo que se conoce como la cifra negra de la delincuencia. En esta ciudad ese índice claramente desborda a la actividad de la Policía y la mantiene ausente. Los robos pequeños cometidos sin violencia (conocidos por la inteligencia policial como hurto) suceden a diario y varias veces en las 15 comisarías con jurisdicción en el departamento capital. Debido a que muchas veces el ciudadano no denuncia, ya sea por falta de tiempo o de paciencia, no entran dentro del sistema penal de la provincia. Por tanto, es ilusorio llevar un seguimiento de los mismos debido a que no existe un organismo para tal efecto.El martes 22 de mayo pasado El Territorio publicó el intento de robo, con herida de bala resultante, que sufrió el enfermero Javier Yesa (28); ese hecho ocurrió cuando descansaba con su familia compuesta por su esposa gestante y su pequeño hijo de 2 años. Al momento de la entrevista Javier no estaba. No obstante, este medio charló con los vecinos. En esa oportunidad, contó Mario Castro, vecino de Javier, que durante los últimos dos meses en su casa habían entrado a robar tres veces. Los delincuentes llevaron cosas sin importancia: celular, ropa, un DVD y otras cosas. El hombre dijo que, por suerte, nunca estuvo su familia durante los robos. Y que tampoco se había presentado en la comisaría para denunciar el hecho debido al tiempo que demanda una presentación en la Policía.En esa ocasión los vecinos de Hungría y Mariano Moreno, recordaron el problema que constituye la deficiente iluminación y la abundante vegetación que ampara a los sujetos peligrosos que se juntan allí para consumir lo que sea en esa zona del arroyo Vicario. "Todas las noches se los ve debajo de los árboles y cuando llega la Policía corren y se escapan" por la impunidad que otorga el lugar, dijo una vecina de Castro.En noviembre del año pasado a pocos metros de donde Yesa resultó baleado cuatro jóvenes robaron y violaron a una joven universitaria de la Facultad de Ciencias Exactas de la Unam, que había descendido del ómnibus en Lavalle y Luchessi. Luego del hecho cuatro jóvenes fueron detenidos. La chica fue interceptada el 4 de noviembre del año pasado por los jóvenes que la llevaron hasta debajo del puente de la avenida Uruguay, en la costa del arroyo Vicario. Allí, sin miramiento moral y a punta de cuchillo, la violaron hasta que ella se desmayó. Cuando huían la despojaron de 4 pesos, el celular y otras cosas. En el barrio A-3-2 y A-4 es común que los vecinos sean sorprendidos por ladrones que se apoderan de lo que dejan en el patio. Los malvivientes se llevan zapatillas, ropa, lavarropas, garrafas y hasta bicicletas. Todos esos hurtos no son denunciados, no sólo por la burocracia policial, sino también por el alto grado de hastío que los vecinos sienten por la Policía.En la zona Oeste de la ciudad, en Villa Cabello, los vecinos casi a diario sufren la delincuencia de jóvenes que se amparan en la oscuridad de pasajes en el interior de las chacras. Así es que la Policía tiene como zona de riesgo a la chacra 96, conocida como Villa Hollywood, o la chacra 252; allí se esconden la mayoría de las cosas que son robadas y no denunciadas en otras partes de la ciudad.En el barrio Santa Helena, en Garupá, los vecinos a diario se quejan del robo de lavarropas y de todo objeto que dejan en el patio de las viviendas. Esos hechos no son presentados en la comisaría Quinta debido al alto grado de inoperancia de los funcionarios allí constituidos. Ese barrio, inaugurado hace poco más de cuatro años, donde entre otras viviendas se encuentra una de las propiedades del jefe de Policía, Rubén Oscar Gabriel; y el domicilio efectivo del intendente de Garupá, el renovador Daniel Roa, está lindante con dos baldíos en sus extremos cardinales Norte y Sur. Esos extremos son, según los vecinos, el escondite perfecto para los rateros de patios: hechos que no se denuncian.Justamente, a pocos metros del patio de la vivienda del jefe de la Policía, dos jóvenes fallecieron a raíz de disparos en medio de lo que todavía la Justicia no pudo determinar si fue un arrebato pasional del joven José López (20), quien murió junto a Griselda Toledo (21), o si por el contrario se trató de un pacto suicida. Ese hecho sucedió el pasado 13 de mayo aproximadamente a las 19.30. Las muertes se conocieron. No obstante, nunca se supo de los robos menores que habían sufrido, días antes del terrible episodio, varios vecinos que estuvieron esa fría noche en la casa de los López.
Análisis:
Prevenir y disuadir para convenirEl gran problema por el que atraviesa el país es la falta de seguridad. La comarca, por más lejos que parezcan mil kilómetros, no está exenta de esa realidad que engloba a la problemática del conurbano bonaerense y de la Ciudad. El rojo del termómetro en los índices de criminalidad en Misiones queda reflejado a diario cuando las páginas de los periódicos publican el atraco a un muchacho que salía del boliche o cuando un señor en un canal de aire con alcance departamental dice: "Señores, la gente honesta es la que debe vivir tras las rejas".Cuánta razón tiene, porque los muchachos de escasos recursos (excluidos del sistema laboral y estudiantil) que se quedaron sin plata para seguir consumiendo (lo que sea) están en libertad; y con ellos la peligrosa potencialidad de aumentar el número de delitos de la provincia. No se pretende criminalizar la pobreza, sino ejemplificar el rango social con mayor tendencia a la comisión de delitos. Cuándo será que habrá verdadera prevención. Porque hasta ahora todo el mundo se queja de los jueces que liberan a sujetos que incurrieron en acciones reprochables de menor cuantía.Muchas veces olvida la población que esos muchachos que roban, golpean y violan son parte integrante de la comunidad y que los policías y jueces actúan cuando la macana ya está hecha. En ese punto es donde tiene que entrar a jugar la Policía y la Justicia: en la represión de conductas no permitidas por las leyes vigentes.Entonces, en manos de quién estaría la disuasión y quién debería prevenir. Varias teorías se tejen respecto de la prevención de la ejecución de conductas delictivas. Algunas proponen la imposición de penas ejemplares para la inhibición de potenciales criminales, otras proponen medidas de seguridad para los peligrosos; las más sintetizadoras plantean penas a los culpables y medidas de seguridad a los peligrosos.El comisario, convencido, repite: "En la jurisdicción anoche no hubo delito por la abundante prevención". Tal vez el persuadido uniformado no sepa que la prevención policial lo único que logra es desplazar espacialmente al delito: el ladrón, si está cebado, no roba en la cuadra donde vio al patrullero, roba más adelante, a tres o cuatro cuadras.En ese marco, la prevención de delitos debería estar en manos de políticas proactivas que intenten velar por el pleno empleo y la mayor inclusión de jóvenes en el sistema educativo. De esa manera, sin olvidar la colaboración familiar, será desmoralizada la conducta delictiva y todo se podrá convenir.
Por Jorge Cabral Redacción El Territorio

Mañana escribí…

Casi todo el día estuve escribiendo. A la mañana no. Sucedió que estaba durmiendo. ¿Por qué estaba durmiendo? Porque me acosté tarde, casi a la salida de sol. En esta latitud el amanecer ocurre aproximadamente a las 6.30 AM. Pasado el día, a la noche seguía con ganas de apoyar mis dedos sobre el teclado. Alguien decía que lo deje para mañana. No me daba la gana. Simplemente no quería que me molesten. Total, cada uno sabe lo que le conviene y lo que no.
Pasaban los minutos, escuchábamos música. Los minutos pasaban. Redundaban en desidia. Bang, bang, my baby shot me down, decía la música de fondo, creo que era la hija de Sinatra. El bajo estaba bueno. Y repentinamente ella se fue. Me dejó solo. ¡Qué atrevimiento! Dejar al artista con su arte en soledad. Bueno supongo que era algo así como estás solo, sos vos y tu existencia. Vos, tu vino y la computadora. Esa que es mi herramienta.
Anteriormente, había estado chateando. Eso es lo que está fallando en mí últimamente. El contacto personal. Con muy pocas personas hablo sinceramente cara a cara. Son, realmente, muy pocas.Los contactos personales son por teléfono. Los reproches por Internet. Las reprimendas por la misma vía. Quiero hablar con alguien face to face y nunca hay nadie. Creo que esa es mi existencia. Loco estás solo. Sos vos y tu existencia. Un loco decía: “Pienso por lo tanto existo”. Loco yo agrego: “Soy yo por lo tanto no me jodan”, lástima que nadie lo vio cuando lo escribía. Ahora puedo decir, en voz escrita, que un hacker añadió esta locura cuando yo dormía plácidamente en mi cama luego de que una voz cercana me dijera: “Mañana escribí…”.